domingo, 23 de octubre de 2016

el imperio romano el principado




Roma ciudad imperial y capital del Imperio Romano

La civilización romana alcanzó un alto grado de urbanización. Los romanos se destacan por la planificación de sus ciudades, que fueron importantes centros administrativos y económicos, además de un medio eficaz para “romanizar” los territorios conquistados.
Las ciudades tenían una misma planta urbana, con calles que se cortaban en ángulos rectos. Todas contaban con un foro o plaza pública, uno o más teatros, circos, baños públicos, termas, templos, servicios de cloacas y acueductos.
Roma, capital del imperio: fue la ciudad más poblada y espléndida del mundo. Su prosperidad económica y el hecho de ser la capital política se conjugaron para que su planta urbana se llenara de bellas estatuas, imponentes edificios públicos y arcos y columnas conmemorativas de los triunfos de las armas romanas.
Además de su gran comercio, en Roma tenía lugar una animada vida social, discusiones sobre política, representaciones de tragedias y comedias, baños fríos o calientes en las termas y un sinnúmero de espectáculos públicos.

Roma impuso en los territorios conquistados un modelo de organización política, económica y cultural. Este proceso llamado “romanización”.
La civita: la ciudad, civita, era la célula básica sobre la que giraba la organización del Imperio, podemos afirmar que la civilización romana fue una civilización urbana.
Eran un elemento de unidad, en ellas hay elementos que le hacen sentir al viajero que está  dentro del mundo romano.
Las ciudades tenían la forma de damero, destacándose dos arterias principales: decumanus y cardo, en cuyo cruce se ubica en foro o centro de la ciudad.
Todas contaban con un foro o plaza pública, uno o más teatros, circos, baños públicos, termas, templos, servicios de cloacas y acueductos.
¿Quiénes vivían en las ciudades?
En la antigua Roma se denominaba ciudad (civitas) a la zona habitada por ciudadanos (civis), los cuales eran aquellos que poseían derechos ciudadanos, independientemente de su actividad (fuera la industria, la agricultura o los servicios).

Santillana 1º página 233


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miércoles, 21 de septiembre de 2016

ROMA

En torno al año 300 d.C., quienes visitaban Roma no dejaban escapar la ocasión para tomar un baño en las termas de Caracalla, ver una carrera de cuadrigas en el circo Máximo o ir de compras por los mercados de Trajano

Hacia el año 300 d.C., aunque ya mostraba signos de decadencia, Roma seguía siendo la ciudad más poblada del Mediterráneo, con unos 700.000 habitantes, y concentraba en el interior de sus murallas los principales núcleos administrativos y comerciales del Imperio. Ciudadanos de todo el mundo acudían a la metrópoli para resolver asuntos judiciales, para establecer contactos comerciales o, simplemente, para admirar sus sofisticadas infraestructuras y los magníficos monumentos de un pasado glorioso.
Los viajeros accedían a la ciudad a través de diecisiete puertas abiertas en la muralla que Aureliano había mandado construir en el año 271 d.C. para proteger la capital de las incursiones bárbaras. Una de las más frecuentadas era la Porta Ostiensis. Quienes viajaban por mar desembarcaban en Ostia (Roma tenía un puerto fluvial, pero allí sólo se transportaban mercancías), donde tomaban un carro de pasajeros tirado por mulas, la cisia, que los acercaba a la capital por la vía Ostiense en menos de dos horas. En el trayecto en carro se alcanzaban a ver las salinas del Tíber y los cientos de esclavos y bueyes que servían para arrastrar río arriba las pequeñas naves cargadas con los productos necesarios para abastecer las necesidades de una ciudad densamente poblada.
Conforme el viajero se acercaba a la ciudad podía ver las numerosas tumbas situadas a ambos lados de la vía y tal vez tropezaba con algún cortejo fúnebre, precedido por flautistas y plañideras, que guiaba al difunto y a sus familiares y amigos hasta el sepulcro. Sin duda, no dejaría de fijarse en una tumba en forma de pirámide erigida por un liberto adinerado del siglo I a.C., justo al lado de la puerta. Allí mismo dejaría el carro en la estación de cambio(mutatio) cercana a la puerta de la muralla, en la que se podía dar de beber y de comer a los animales antes de emprender el camino de regreso con nuevos pasajeros, y acto seguido se adentraba en la bulliciosa metrópoli.

La llegada a la Urbe

Antes de empezar a callejear, si lo requería, el viajero podía aliviarse en los retretes públicos, letrinas situadas junto a la puerta de la muralla y comer algo en alguna de las numerosas posadas (llamadas cauponae o tabernae) que ofrecían raciones de jamón, queso, aceitunas y vino. Desde la puerta tenía la opción de tomar un camino por la izquierda que lo llevaba al puerto fluvial de Roma, el llamado Emporium, donde se alzaban los inmensos graneros de la Marmorata. El ambiente allí era de ajetreo incesante. Elio Arístides, un retórico griego del siglo II d.C., afirmaba en su Elogio de Roma que en el puerto del Tíber «confluye de cada tierra y de cada mar lo que generan las estaciones y producen las diversas regiones, ríos, lagos y las artes de los griegos y de los bárbaros. Si uno quiere observar todas estas cosas, tiene que ir a verlas viajando por todo el mundo conocido o venir a esta ciudad, pues cuanto nace y se produce en cada pueblo es imposible que no se encuentre siempre aquí y en abundancia».
En efecto, al puerto fluvial de Roma llegaban cargamentos de la India y de Arabia, tejidos babilonios, adornos de las regiones bárbaras, mármoles griegos y africanos, aceite hispano y, principalmente, toneladas de trigo de Sicilia y de Egipto, que se depositaban en los almacenes del puerto, los horrea. La mayor parte de ese trigo se distribuía después gratuitamente por las panaderías industriales diseminadas por la ciudad para asegurar el pan a los más pobres. Cerca del puerto había numerosos hornos de pan (Forum Pistorium)así como dos grandes mercados: uno de frutas y verduras (Forum Holitorium) y otro de carne (Forum Boarium). Las ánforas en las que llegaban envasados el aceite y el vino, una vez vaciadas se rompían y se tiraban a un depósito al sur del puerto fluvial, que terminó convirtiéndose en una colina artificial de treinta metros de altura y de un kilómetro de circunferencia, conocida hoy como el monte Testaccio.
Si el viajero deseaba evitar el jaleo del puerto, podía, desde la puerta Ostiense, emprender la subida al monte Aventino siguiendo el camino denominado vicus portae Radusculanae. El Aventino era una de las zonas más venerables  de Roma. Allí se había alzado la acrópolis desde la que la plebe romana se había enfrentado a los patricios y que había albergado numerosos templos. Hacia 300 d.C. éstos se hallaban ya deteriorados, como el templo de Diana –copia del Artemision de Éfeso– y los santuarios de Ceres, Libero y Libera. Cercanos a éstos, en los últimos tiempos habían surgido templos dedicados a dioses orientales, como Júpiter Doliqueno, Mitra e Isis. Las casas populares que cubrían el monte en tiempos de Augusto habían sido sustituidas paulatinamente por refinadas residencias aristocráticas, que gozaban de una ubicación excelente, cercana al centro neurálgico de la ciudad y con vistas incomparables sobre Roma. No era de extrañar que en un lugar tan privilegiado hubieran tenido su residencia personajes como Trajano y Adriano antes de ser nombrados emperadores.

Una tarde en el circo

En la ruta hacia el circo Máximo, el camino pasaba por los aledaños de dos termas privadas de lujo, las Suranae y las Decianae, y de las termas públicas construidas por el emperador Caracalla, que podían acoger a 1.600 bañistas por turno y en torno a 8.000 personas al día. Las termas de Caracalla no eran tan grandes como las establecidas por el emperador Diocleciano al norte de la ciudad, entre los barrios del Quirinal, el Viminal y el Esquilino, pero ofrecían igualmente magníficas piscinas de agua caliente y fría y pórticos y jardines en los que se podían contemplar bellas esculturas y asistir a conciertos y recitales poéticos.
Continuando el paseo hacia el norte se llegaba al circo Máximo, el mayor edificio de espectáculos con el que contó Roma. Fundado en el siglo VI a.C., fue objeto de continuas restauraciones y ampliaciones hasta dar acogida a nada menos que 385.000 espectadores. En él se desarrollaban principalmente carreras de caballos al menos una vez a la semana. Asistir a uno de los ludi circenses resultaba una experiencia inolvidable. Según recordaba el obispo cristiano Juan Crisóstomo: «El edificio se llena hasta las últimas gradas. Las caras son tan numerosas que el corredor superior y el techo mismo quedan escondidos por la masa de espectadores y no se ven ni ladrillos ni piedras, sino que todo es rostros y cuerpos humanos». Eran frecuentes, además, las representaciones teatrales en el teatro de Marcelo y, sólo diez días al año, los cuestores de la ciudad pagaban juegos gladiatorios y cacerías(venationes), que tenían lugar en el anfiteatro Flavio, el Coliseo. Hay que tener presente que en el siglo IV había 177 días festivos en el calendario romano, aunque el pueblo sólo abandonaba sus ocupaciones para ir a los espectáculos durante algunas horas.

El ajetreo del foro

Desde el Coliseo, el viajero se vería sin duda arrastrado hacia la zona de los foros, tanto el de época republicana como los adyacentes construidos por Julio César, Augusto, Vespasiano, Nerva y Trajano. Ésta era sin duda la zona más concurrida y bulliciosa de la ciudad. En el Foro romano, en particular, se podía encontrar todo tipo de personas dedicadas a los oficios más diversos, no siempre respetables. El comediógrafo Plauto había descrito así el ambiente del foro: «Los maridos ricos y los derrochones se pueden buscar en los alrededores de la basílica; allí también están las mujeres de mala vida y los negociantes sin escrúpulos […] En la parte más baja del Foro pasean las personas honestas y los ricos, y en el centro, los fanfarrones. Bajo los viejos talleres, están los usureros. En el vicus Tuscus se encuentran los hombres que comercian con su cuerpo; en el Velabro, el panadero, el carnicero, el arúspice [adivino], los embrollones…». Por encima de las voces de todos ellos se podía oír al pregonero anunciando los espectáculos patrocinados por los ricos o a algún orador que pronunciaba sobre la nueva tribuna el elogio fúnebre de un difunto, acompañado por el clamor de tubas y cuernos; e incluso podían aparecer los senadores reunidos sobre las escalinatas de alguno de los templos de la plaza. Como apuntaba Plauto, por la noche, después de que las tiendas, los talleres y las oficinas de la administración pública hubieran cerrado, el Foro se convertía en lugar de encuentro para la prostitución, tanto masculina como femenina, aunque existían también prostíbulos (lupanares) repartidos por toda la ciudad.
Si el forastero que visitaba Roma quería ir de compras, lo primero que tenía que hacer era cambiar moneda en el puesto de un banquero, que solía encontrarse en el centro de los mercados permanentes (macella). Después podía adquirir productos de mayor calidad en las tiendas cercanas al Foro o en las instaladas dentro de los mercados de Trajano, el mayor centro comercial de Roma, o bien buscarlos a bajo precio en los puestos ambulantes de los mercadillos que se organizaban en los barrios cada nueve días (nundinae).

Barrios bulliciosos

Separado del foro de Augusto por un alto muro de piedra, que servía también de cortafuegos, se encontraba el barrio de la Subura, famoso como centro de prostitución. La calle que atravesaba el barrio, el clivus suburanus, era una áspera vía siempre interrumpida por el lento paseo de las recuas de mulas, según describe Marcial, con el empedrado sucio y mojado por el agua de la fuente de Orfeo. Más allá de aquella fuente comenzaba un barrio de fastuosas mansiones dotadas de grandes peristilos internos, como la que habitó Plinio el Joven. Con la Subura colindaba por el noreste el Sambucus, un barrio popular de callejones tortuosos e irregulares y de casas rústicas, dotadas de pequeños postigos, corrales y huertos, donde los vecinos se despertaban cada mañana con el canto de los gallos.
Paseando por aquellos barrios, el viajero podía tener la falsa sensación de estar en un pueblo. Pero si dirigía sus pasos hacia la vía Flaminia, que partía desde el Foro hacia el norte de Roma, encontraría un panorama de grandes bloques de apartamentos (insulae), de entre tres y ocho plantas. Las vertiginosas torres de viviendas que «parecían alcanzar las nubes», según describen los poetas romanos, eran grandes moles de ladrillo organizadas en torno a un patio de luz interno, con accesos y escaleras colocados en diversos lados y dotados de amplios balcones. En cada esquina del edificio había una fuente y a lo largo de la calle se levantaba un amplio porticado, sobre el que se abrían diferentes negocios en los que vivían hacinados los esclavos que los gestionaban. Los mejores apartamentos estaban en los pisos bajos, mientras que los más pequeños y peor ventilados ocupaban los pisos más altos.
Pasada la jornada en medio del bullicio de la gente, el ruido de los carros, las continuas y repetitivas cantinelas de los vendedores o los malos olores de las lavanderías y los mercados, llegaba el momento de buscar alojamiento para la noche. Lo más habitual era alojarse en casa de un ciudadano con el que la familia tenía un pacto de hospitalidad, el cual se demostraba mediante una tessera hospitalis, un objeto, normalmente en bronce, compuesto por dos partes que encajaban entre sí. Según las normas de hospitalidad, el anfitrión debía recibir a su huésped, hacer un sacrificio en su nombre, prepararle un baño, servirle una buena cena, darle conversación, ofrecerle una cama cómoda y colmarlo de regalos a su partida. Pero si no era así, había que conformarse con un camastro en el piso superior de una caupona, un bar normalmente mugriento y oscuro, en donde se daban cita borrachos, jugadores y prostitutas. 


miércoles, 13 de julio de 2016

La polis de Atenas

LAS POLIS GRIEGAS
Los griegos se organizaron en pequeñas ciudades independientes entre sí, llamadas polis. Se considerada que cada polis estaba protegida por un Dios particular y tenía un dialecto y moneda propia.
Estaban formadas por la ciudad en donde vivían artesanos y comerciantes, y por el campo en donde se cultivaba y vivían los sectores más pobres organizados en pequeñas aldeas.
Una de las Polis más grandes era Atenas que tenía una extensión de 2.650 Km (Montevideo 176.215 Km).
¿Recuerdas cómo eran las características geográficas de la Península Balcánica? Debido a que había muchas montañas que formaban pequeños valles, los historiadores afirman que por ese motivo se las comunidades se formaron de forma independiente y no como una sola unidad política.


“Cada polis tenía un puerto que le permitía practicar la pesca y el comercio; se destacaba, además, la ciudad alta o acrópolis, lugar destinado a los templos de los dioses y desde donde se divisaba el mar y los barcos amigos y enemigos que llegaban. En la ciudad misma, artesanos y comerciantes se agrupaban en barrios donde trabajaban y vendían sus productos. El ágora, además de ser la plaza donde se podían intercambiar productos, era, para los griegos, un lugar importante: allí se reunir a discutir sobre los problemas de la polis. Se buscaba un lugar especial para el teatro, se aprovechaban las laderas de alguna elevación para hacer las gradas en forma circular”
Rasgos de la polis
Todas las polis, independientemente de la época o lugar, presentan algunos elementos comunes:
•             Extensión territorial reducida que permite que sus habitantes se conozcan entre sí. Salvo Atenas, Esparta, Siracusa o Cirene, las polis griegas se reducen a una aglomeración urbana y un pequeño valle cultivable con algunos pastos.
•             Independencia económica (autarquía). La polis tiene que ser capaz de producir lo suficiente para alimentar a su población.
•             Independencia política (autonomía). La polis no puede estar sometida a otra ciudad ni a poder extranjero ninguno.
•             Estructura social formada por ciudadanos, portadores de derechos, y esclavos sin derechos.
•             Espíritu cívico, respeto por la ley y participación de los ciudadanos en los asuntos de la comunidad.
•             Un embrión de historia con una leyenda de fundación.
•             Un culto religioso común


jueves, 9 de junio de 2016

EGIPTO ANTIGUO

1°3 DEJO VIDEO PARA QUE RESPONDAN PREGUNTAS SORE EL ARTE.

 

ANTIGUO EGIPTO: Religión y Arquitectura.

RELIGIÓN O CREENCIAS DE LOS ANTIGUOS EGIPCIOS.
El pueblo egipcio fue uno de los más religiosos del mundo antiguo; la religión ocupó todos los aspectos de la vida cotidiana. Adoraban múltiples dioses (politeísmo), divinizaban las fuerzas naturales (naturalismo), los representaban con forma animal (zoomorfismo), o humana (antropomorfismo) y también en forma mixta, mezcla de animal y humana.
Entre los dioses más destacados encontramos al sol, llamado Ra en Menfis o Amon en Tebas. Uno de los dioses más populares fue Osiris que, según la leyenda, fue muerto y despedazado por su hermano Seth. Su hermana y esposa Isis rehízo su cuerpo y le devolvió la vida. Según las creencias, esta fue la primera momia.

Inmortalidad. La muerte era concebida como la separación de los elementos espirituales (Ka y Ba) del cuerpo. El aspecto más original y creativo del pensamiento religioso egipcio fue la creencia en la inmortalidad del espíritu. Deseaban una vida plena, cómoda y agradable tanto en este mundo como en el más allá, de allí su concepción optimista de la vida. Se podía lograr si se conservaba el cuerpo (momificándolo) y el alma pasaba el Juicio de los muertos.

Momificación. Lleva a una serie de  ritos muy complejos. Así los describía el historiador Herodoto en la Antigüedad:”(…) tienen oficiales especialmente destinados a ejercer el arte de embalsamar; los cuales, apenas es llevado a su casa algún cadáver, presentan desde luego a los conductores, unas figuras de madera, modelos de su arte, las cuales con sus colores remedan al vivo un cadáver embalsamado (…) Enseñan después otra figura inferior (…) y por fin otra tercera más barata y ordinaria, preguntan de qué modo y conforme a qué modelo desean se les adobe el muerto; y después de entrar en ajuste y cerrado el contrato, se retiran los conductores. Entonces, quedando a solas los artesanos en su oficina, ejecutan en esta forma el adobo de primera clase. Empiezan metiendo por las narices del difunto unos hierros encorvados, y después de sacarles con ellos los sesos, introducen allí sus drogas e ingredientes. Abiertos después los ijares con piedra de Etiopía aguda y cortante, sacan por ellos los intestinos, y purgado el vientre, lo lavan con vino de palma y después con aromas de los cuales exceptúan el incienso, y cosen últimamente la abertura. Después de estos preparativos, adoban secretamente el cadáver con nitro durante setenta días, único plazo que se concede para guardarle oculto; luego se le faja, bien lavado, con ciertas vendas cortadas de una pieza de finísimo lino, untándole con aquella resina de que se sirven los egipcios en vez de cola. Vuelven entonces los parientes por el muerto, toman su momia, y la encierran en un nicho o caja de madera, cuya parte exterior tiene la forma y apariencia de un cuerpo humano y así guardada la depositaban en un aposentillo, colocándola en pie y arrimada a la pared (…) He aquí el modo más exquisito de embalsamar los muertos (…) El método de que suelen echar mano los que tienen menos recursos se reduce a limpiar las tripas del muerto a fuerza de lavativas, y adobar el cadáver, durante los setenta días prefijados restituyéndole después al que le trajo para que lo vuelva a su casa”. Herodoto. Libro I; LXXXVI; LXXXVIII. Se lo acompañaba de estatuas que le podían reemplazar en caso que no se conservara adecuadamente; y de ofrendas alimenticias, así como una copia del “Libro de los muertos”. 

Juicio de los muertos. En este juicio se pesan las obras  de un hombre para saber si es  digno de ir al reino de Anubis. El  muerto tiene que declarar, siempre con un sentido negativo (no maté, no robé…), y su declaración será puesta por escrito, así como el resultado del peso del alma, por el Dios de  la sabiduría, Thot. El que  fiscaliza todo es Anubis. Este juicio tiene una  importancia muy grande ya que  es algo inédito en las culturas  de la Antigüedad y no volverá a  darse nada parecido hasta el  cristianismo, que recogerá  muchas de las simbologías que utilizaban los egipcios. El juicio de los muertos se  representa siempre de la misma  manera: está presidido por  Osiris, y está asistido por Isis y  Neftis. Los tres dioses están  rodeados por 42 asesores, los  dioses de los distintos nomos. En  uno de los lados aparece el  difunto conducido de la mano por Anubis, "el conductor de  almas". Llegan al centro de la  escena donde hay una balanza;  en un platillo se encuentra el  corazón del difunto y en el otro  una pluma (símbolo de la diosa  Maat). Si pesaba más la pluma que el corazón, el difunto es  exculpado y avanza hacia Osiris acompañado por Horus, alcanzando la inmortalidad. Si era al revés, el difunto debe ir  hacia la Devoradora (mezcla de cocodrilo, hipopótamo y león) para ser consumido. Esta vida sobrenatural estaba reservada al Faraón y a su familia, pero a partir del segundo milenio AC todos podían lograr la inmortalidad. Las tumbas eran individuales o fosas comunes, según el grupo social al que perteneciera el difunto. 

Culto a los dioses. Se realizaba en los templos, dedicados a los dioses. A estos se les atribuía las mismas necesidades que a los humanos. Todas las mañanas los sacerdotes abrían el templo para que el sol iluminase su estatua y luego se procedía a lavarla, vestirla, perfumarla, llevarle ofrendas de comida. Se cantaban himnos y se quemaba incienso (resina aromática) en su honor.

Reforma de Amenofis IV. El faraón Amenofis IV intentó la unificación religiosa del imperio en 1362 AC imponiendo la creencia en un solo dios: el culto al disco solar Atón. Cambió su nombre por el de Akhenatón “el que adora a Atón”. Trasladó la capital del imperio egipcio de Tebas a Tel-el-Amarna y la llamó Akhetatón “ciudad de horizonte”. La reforma duró exclusivamente su reinado porque no logró anular el poder de los sacerdotes partidarios de la religión tradicional.

jueves, 21 de abril de 2016

PREHISTORIA FORMAS DE VIDA DEL PALEOLÍTICO Y NEOLÍTICO

Los periodos de la PREHISTORIA

PALEOLÍTICO: “antigua edad de piedra” “piedra tallada”, desde el origen del hombre hasta unos 10.000 años.

PREGUNTAS GUÍAS PARA TRABAJAR: 1- Respecto a la forma de vida si lees  el punteo y observas las imagenes: extrae y escribe en tu cuaderno cuales eran las actividades cotidianas que tenian los habitantes del paleotitico para poder alimentarse?
2- dichas actividades requieren la confección de herramientas, cuales eran?, de que materialres?
3- busca que significa la palabra nomade y relaciona el termino con las actividades antes anotadas.
4- cuales fueron las ventajas del dominio del fuego? lee el texto y observa el video https://www.youtube.com/watch?v=UZiVsKbwut0 y https://www.youtube.com/watch?v=5oEzHiEXWcc
5- imagina que eres un miembro de la horda y deben salir a buscar viveres, como se organizan? observa el fragmento de la pelicula que te dejo aquí https://www.youtube.com/watch?v=wJJDM675Ypw

ALGUNAS CARACTERISTICAS DE LA FORMA DE VIDA

 - dependen de lo que la naturaleza les brinda., SE DENOMINA economía NO productiva basada en la caza, la pesca y la recolección de plantas alimenticias, el Hombre no repone aquello que toma de la naturaleza.  Por ejemplo, si toma todos los frutos de una planta, no sabe como cultivar otra para seguir alimentándose, sino que será necesario trasladarse a otro sitio para conseguirlo de nuevo.
-          recolectan frutos silvestres, caracoles, hongos, huevos.
-          comen carne de animales ya muertos, mas adelante comienzan a cazar bisontes, mamut, renos, osos.
-          debido a restos encontrados de anzuelos y arpones se supone que aprendieron a pescar. 
-           se desplazan de un lugar a otro para buscar comida, no viven en el mismo lugar: son Nómadas.
-          utensillos y armas de silex (piedra dura que golpeada fuertemente se obtiene filos muy cortantes) puntas de flechas, arcos, anzuelos, perforadores, arpones, agujas para coser, hachas de manos, propulsores, entre otros.
-          se refugian en cavernas, se protegen del frío con cueros de animales y ramas.
-          construían refugios de cueros o ramas que abandonan cuando persiguen animales para cazar.
-          viven en grupos, no muy numerosos (aprox. 20) que se organizan para cazar y defenderse.
-          todos colaboran para obtener alimentos.
-          se considera que se comunican a través del lenguaje, hace 700.000 años, a partir de los restos de cráneos encontrados.
-          se expresan pintando en la pared de las cavernas, y mediante pequeñas estatuillas con formas animales y humanas.
-          pintan a sus muertos de color ocre, los entierran en fosas con sus pertenencias lo que hace suponer la creencia en la vida mas allá de la muerte.
-          pinturas datan de 30.000 a 15.000 años; son caballos, bisontes, ciervos, mamut, de color naranja, rojos y violeta que obtienen de tierras, arcillas, grasas y vegetales. Se piensa que tienen un sentido mágico-religioso ya que pintaban los animales que necesitaban cazar.
     -          las pequeñas estatuillas muestran figuras femeninas que por el desarrollo del vientre y de los senos se interpreto que serian símbolos de fertilidad.
-          utilizan fuego ya encendido, mas adelante comienzan a provocarlo lo que mejora su calidad de vida y alimentación.

¿PARA QUÉ HABRÁN UTILIZADO EL FUEGO?
“El control del fuego fue, presumiblemente, el primer gran paso en la independencia del hombre respecto de la dependencia de su medio ambiente. Calentado por las llamas, el hombre pudo soportar las noches frías y pudo penetrar en las regiones templadas y aun en las árticas. Las llamas le dieron luz en la noche, y le permitieron explorar los lugares, las cavernas que le daban abrigo. El fuego ahuyentó a otras bestias salvajes. Por el cocimiento, se hicieron comestibles sustancias que no lo eran en su estado natural. El hombre ya no tuvo que limitar sus movimientos a un tipo restringido de clima y sus actividades no quedaron determinadas necesariamente por la luz solar. Ahora bien, al controlar el fuego, el hombre dominó una fuerza física poderosa y un destacado agente químico. Por primera vez en la historia, una criatura de la naturaleza pudo dirigir una de las grandes fuerzas naturales. Y el ejercicio del poder reaccionó sobre quien lo ejercía. El espectáculo de la brillante flama desintegrando a su vista una rama seca, cuando era introducida en las llamas ardientes, y de su transformación en finas cenizas y en humo, debe haber estimulado al rudimentario cerebro del hombre. No podemos saber qué cosas le hayan sugerido estos fenómenos. Pero, alimentando y apagando el fuego, transportándolo y utilizándolo, el hombre se desvió revolucionariamente de la conducta de los otros animales. De este modo, afirmó su humanidad y se hizo a sí mismo.
Al principio, desde luego, el hombre aprovechó y mantuvo los fuegos que ya encontraba encendidos, producidos por el rayo o por otros agentes naturales. Aún esto ya supone alguna ciencia: observación y comparación de experiencias. El hombre tuvo que aprender cuáles eran los efectos del fuego; lo que podía “comer”, y así sucesivamente. Y, guardando y preservando las llamas, el hombre hizo acopio de conocimientos. (…)
No conocemos con certeza cuando fue hecho este descubrimiento. Los pueblos salvajes producen el fuego por la chispa que resulta al golpear el pedernal contra un trozo de pirita de hierro o hematites, por la fricción de dos pedazos de madera, o por el calor generado al comprimir aire en un tubo de bambú. La primera forma ya era empleada en Europa durante la Edad de Hielo. Diversas modificaciones en el procedimiento de producir la fricción (arados de fuego, taladros de fuego, y otros), son comunes entre los salvajes del mundo moderno, y se encuentran mencionados en las literaturas antiguas. La variedad de procedimientos utilizados para encender el fuego indica, tal vez, que el descubrimiento es relativamente tardío en la historia humana, cuando nuestra especie ya se había desperdigado en grupos aislados”.
                                      V. Gordon Childe; “Los orígenes de la civilización”, pp. 66-67.

“Bajo el abrigo de las rocas, cerca de las tiendas hechas de cuero de animales, las mujeres que vuelven de recolectar plantas salvajes, se muestran activas, cocinan piezas de caza sobre el fuego que ahora encienden a voluntad, cosen con ayuda de agujas de hueso y con hilos fabricados con tenedores largos y delgados, sacos, tiendas de cuero de reno y vestidos. Los hombres vuelven cansados, trayendo cuerpos de mamut y renos. A veces la horda entera participa de una gran expedición de caza porque han avistado una tropa de renos o bisontes. A su regreso, cerca del fuego, los hombres descansan, tallan sus armas, curan a los heridos. Luego se arrastran encorvados para entrar a sus grutas. Allí, en las paredes, representan a los animales…”
“Historia dinámica” A. Aubert y F. Durif










COMO VIVÍAN LOS HABITANTES DE ESTE PERÍODO?
La vida cotidiana de los primeros Homo Sapiens Sapiens, en la Europa del 30.000aC, según la obra Everyday´s life through the ages; autores varios; 1994.
"Cercano a la boca de una cueva espaciosa, un grupo de familias de la Edad de Piedra han levantado sus tiendas para protegerse durante los meses del invierno. Una piel colgada corta  el viento y se abre apenas cuando los cazadores entran luego de haber terminado de cazar  en el frío exterior.
Frente a los cazadores, 2 mujeres están cosiendo cerca del hogar marcado con piedras y preparando alimentos para la comida del atardecer. Cerca de ellas, un hombre estira el largo de un cordel sobre un armazón de madera y comienza el laborioso trabajo de armar una red de pesca.
Con su mano levantada, en el centro de la caverna, un contador de historias atrapa a los niños con los tradicionales cuentos de cacería, lucha y entretenimiento -de esta vida y la próxima. Alguno de los adultos también escuchan sus relatos.
(...) Alrededor de una lampara de aceite en primer plano, 2 hombres tocan su flautas hechas con el hueso de la pata de un reno. Estaqueado en el suelo cercano a ellos, esta una piel de animal esperando a ser trabajada -una pieza valiosa traída en la ultima salida de los cazadores por el duro mundo exterior".


EL SEGUNDO PERIODO DE LA PREHISTORIA:

NEOLÍTICO: “nueva edad de piedra” “piedra pulida”, desde la incorporación de la agricultura y domesticación de animales hasta la escritura.


“… ahora, el cultivo y la cría de animales significaban que podían disponer de comida durante todo el año, independientemente de las estaciones, por lo que, en vez de trasladarse d un lugar a otro buscando plantas y animales, podían vivir en poblados permanentes, desarrollando sus artes y técnicas y viviendo en grupos mucho más grandes que sus antepasados cazadores. Ahora las casas había que construirlas para que duraran más, por lo que las edificaciones con más cuidado, empleando ladrillos de barro, en pueblos que tenían entre 50 y 100 viviendas. Además había que fabricar más utensilios: azadas para trabajar la tierra, morteros para machacar el grano y hoces para recoger la cosecha”
“Los primeros agricultores y las primeras ciudades” C. Higham.

observa el video: https://www.youtube.com/watch?v=Rz6rNs5LQ4Q










NEOLÍTICO: 
-          es el paso de una economía no productiva a una productiva
-          el hombre no solo recolecta frutos y caza animales para su alimentación sino que los produce
-          domestica plantas (trigo, cebada, arroz, papa) y animales (caballos, vacas, cabras, ovejas, cerdos)
                                                                  
   Según el Historiador Gordón Childe, hablamos de REVOLUCION NEOLITICA debido a que el comienzo de la agricultura y la cría de ganado significaron un gran cambio que transformo la vida del hombre.

-          origen de la agricultura en el Cercano Oriente por la recolección de trigo y cebada silvestre que luego de periodos de observación seleccionan las semillas y descubren como cultivarlas.
-          los pueblos de América descubren el cultivo de maíz.
-          también comienzan a domesticar animales inicialmente salvajes, lo que significo una reserva de alimento.
-          se forman las primeras aldeas, ya que los agricultores podían valerse de las tierras fértiles para mantener al grupo viviendo en el mismo lugar: son Sedentarios.
-          con el aumento de la producción de alimentos la población crece, viviendo en grupos de hasta 200 personas.
-          se diferencian las tareas entre hombres y mujeres, los primeros cazan y se dedican a la agricultura, las mujeres a la recolección de alimentos, la fabricación de vasijas de cerámica, cocinar los alimentos.
-          fabrican arcos, flechas, lanzas, azada, hoz, mortero con piedra pulida.
-          tejen cestos de pajas para almacenar alimentos; vasijas de cerámica, husos para hilar, telares para tejer (fibras vegetales o pelo de ovejas)
-          viviendas de piedra o adobe (mezcla de barro y paja secada al sol), techos de paja.
-          rinden culto a elementos naturales como el sol o la lluvia por ser importantes para sus actividades de agricultura.
-          monumentos megalíticos (mega: grande, litico: piedra), llamados menhires, y cromlechs, inmensas piedras ubicadas siguiendo circulas o líneas que se asocian con el culto a los astros; los dólmenes eran tumbas colectivas ya que se han encontrado debajo restos humanos.


LA IMPORTANCIA DEL EXCEDENTE AGRÍCOLA

De una economía de subsistencia a una economía de excedente
Cuando las sociedades sólo producen para satisfacer sus necesidades de alimentación y abrigo  se dice que practican una economía de subsistencia.
Con el descubrimiento de la agricultura y con la división del trabajo durante el Neolítico, los seres humanos comenzaron a producir más de lo que necesitaban para subsistir. 
A este tipo de economía, que permite producir más de lo que se puede consumir, los historiadores lo llaman economía de excedente.
Por primera vez comenzaron a sobrar alimentos. A partir de ese momento, con la comida asegurada, las sociedades pudieron disponer de mayor tiempo para dedicarse a otras tareas. Con la economía de excedente, los pueblos pudieron almacenar alimentos para consumirlos en épocas de sequía y, además, realizar intercambios regulares, es decir, comerciar con otros pueblos. Al principio, este intercambio comercial se realizaba a través del trueque. Mediante este sistema, los excedentes se podían intercambiar por productos que la aldea necesitaba y no producía. La existencia del excedente permitió también que un sector de la población abandonara el trabajo de la tierra para dedicarse a otro tipo de actividades. Algunos grupos comenzaron a especializarse en otros oficios. Así surge una primera división social del trabajo.
Las sociedades siguieron siendo agrícolas, porque la mayoría de la población trabajaba en la agricultura y la ganadería, que eran las actividades económicas principales. Pero aparecieron otros grupos sociales: comerciantes, artesanos, sacerdotes, soldados, gobernantes. 
La economía de excedente permitió que estas personas, que no trabajaban en la agricultura, pudieran alimentarse de lo que producía la mayoría. De este modo, comenzaron a reflejarse las diferencias de riqueza y de poder en la sociedad. 

El desarrollo de la vida sedentaria, las nuevas formas de organizar la economía en las aldeas y la diferenciación social plantearon la necesidad de construir viviendas más cómodas, y edificios, como los templos, donde se almacenaban las cosechas, se realizaban ceremonias religiosas y se ejercían las funciones de gobierno.

Poco a poco fue diferenciándose el espacio rural de un nuevo espacio: el urbano. Las primeras ciudades se convirtieron en verdaderos centros de poder. 
Estas ciudades-estados tenían un gobierno central, fuerte y organizado. Desde ese momento, allí vivirían gobernantes, funcionarios, sacerdotes, comerciantes, es decir, todos aquellos que no producían su propio alimento, sino que vivían del excedente producido por agricultores y pastores.
Significa “Doble colina” 
Es una de las ciudades primitivas del Neolítico. Está ubicada al sur de la Península de Antolia, en la planicie de Konya, en Turquía.Estaba emplazada sobre 13 hectáreas y es un poblado agrícola ganadero y minero, que albergo a mas de 5000 personas. Fue dibujada por sus propios habitantes y perduro alrededor de 1500 años.Fue descubierta en 1958 por las excavaciones de James Mellaart. 
Descripción de la ciudad:Las viviendas eran rectangulares, hechas de adobe y madera, pegadas entre si, sin apenas calles o plazas intermedias, debiendo usarse las azoteas para circular por el poblado, esto también fue diseñado así para cumplir como sistema defensivo. Con una superficie de unos 25 metros cuadrados, las casas estaban por dentro divididas en varias estancias, una de ellas era una despensa adosada, teniendo en su interior hornos y hogares para calentarse y cocinar, plataformas para dormir y repisas en las paredes.Algunas viviendas poseían además pinturas en las paredes (escenas de caza, volcanes en erupción, buitre despedazando cadáveres) y relieves en yeso, con cráneos de animales pegados en los muros y estrados. Estos lugares eran llamados “santuarios”. 
Los muertos se dejaban a la intemperie y una vez descarnados por los buitres sus cadáveres se enterraban bajo las plataformas de las casas. La población de Catal Huyük estaba fuertemente ritualizada, sustentado por un complejo sistema La población de Catal Huyük estaba fuertemente ritualizada, sustentado por un complejo sistema de creencias en el que la mujer y el toro parecen ocupar un lugar central.Si una casa se caía se construía una nueva encima y así se iban acumulando. 
Cada barrio contaba con un solo patio, el cual servía de baño y para el depósito de basura. 
Esta ciudad poseía una cultura y elaboraban técnicas de cerámica para producir numerosos intercambios comerciales.